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Endurecen controles para impedir la entrada de personas a Misiones

La confirmación de circulación comunitaria de Coronavirus en la provincia cambió el panorama de situación por completo. En los límites entre Corrientes y Misiones los controles se volvieron más duros que antes, al igual que en los pasos fronterizos con Brasil.


Ayer El Territorio unió la capital misionera con el puesto Centinela instalado en San José y constató que el tránsito de camiones se ralentizó por las estrictas inspecciones.

La fila de camiones para entrar a la tierra colorada superaba en horas de la siesta los tres kilómetros y los transportistas coincidían en que Misiones es una de las provincias que más controla a los trabajadores del volante antes de entrar.

“Vengo desde Elena, Córdoba, y voy a Alem con mosaicos”, comentó Agustín Santana mientras esperaba cumplimentar los controles de rigor. El trabajador del volante no pudo ocultar su preocupación al tener que salir a las rutas del país y ver que “hay mucha gente que no toma conciencia. Lo veo todo el tiempo y en todo el país. Gente paseando como si nada pasara”.

Por miedo aseguró que “no uso baños en las estaciones de servicio. A veces estoy días sin bañarme, duermo en el camión y hace 19 días que salí de casa y no vi más a mi mujer y mi hijo”.

Otro de los transportistas, Víctor Maslovski, que une frecuentemente Santo Tomé, Corrientes, con Montecarlo, contó que la ruta está tranquila para trabajar pero igualmente prefiere dormir sobre el rodado. Comentó que a la ciudad correntina no le permiten ingresar y debe dejar la mercadería en la entrada y otro transportista la recoge. “Uno tiene miedo, mi familia tiene miedo por mí, pero hay que seguir trabajando”, dijo y pidió a la gente que tome los cuidados y se resguarde siempre y cuando puedan hacerlo.

Alejandro Cardozo trabaja desde hace años entre Posadas y Virasoro, Corrientes, transportando lácteos. El hombre coincidió en que se trabaja bien pero ahora los controles “en Centinela están más fuertes. Y me parece bien que así sea”.

“Ojalá la enfermedad no llegue fuerte acá, eso es lo único que pido. Todos los días cuando llego a casa dejo mi ropa afuera y me baño antes de saludar a mi hijo y mis padres. Tengo miedo por ellos, por contagiar a mi familia”, sostuvo.

Además de transportistas ayer había residentes y no residentes que pretendían entrar a la provincia. Entre ellos estaba Blanca Giménez, una mujer de Buenos Aires que vino en taxi para asistir a su hija que tiene problemas de salud. La mujer y el taxista se mostraron sorprendidos por los controles ya que, según dijeron, en ninguna otra provincia del Litoral los habían frenado como aquí.

Antes habían pasado por Entre Ríos y Corrientes pero sin mayores problemas. Mientras esperaban saber si iban a poder entrar o no las autoridades le dijeron a la mujer si estaba en conocimiento de que tenía que hacerse el hisopado y que eso se realiza en un laboratorio privado de la capital misionera, con un costo de $6.000. Si aceptaba sería escoltada por personal de seguridad hasta el laboratorio. El taxista, en tanto, debía dejar a la mujer y salir de Misiones ya que no tenía autorización para permancer y si optaba por quedarse debía permanecer aislado catorce días.

Otra pareja de jóvenes oriundos de Puerto Esperanza contaron que tampoco fueron controlados en ninguna provincia. “Acá recién nos pararon. Nosotros venimos desde Buenos Aires, allá trabajábamos pero se cortó todo y por eso nos volvimos a Misiones. Tenemos los papeles y esperamos que nos dejen entrar”, señaló la joven mientras esperaba los chequeos de rigor.

Por su lado, el personal de Salud apostado allí indicó que los transportistas y cualquier otra persona que busque entrar “debe completar una declaración donde le preguntamos de dónde vienen, a dónde van y se les pide un número de teléfono. También se les toma la temperatura y se le pregunta si tiene algún otro síntoma y toda esa información se carga al sistema online. Si se detecta algún febril o con algún otro síntoma automáticamente se activa el protocolo”.

En otras partes de la ruta y los ingresos a la capital misionera había instalados operativos cerrojo de la Policía misionera y las fuerzas federales para controlar cualquier situación irregular.

Así, la idea central es reducir al mínimo el ingreso de personas a jurisdicción misionera y poder frenar la curva de contagios, tal cual habían dicho desde Salud Pública.

Gendarmería sumó apoyo para custodiar la frontera seca con Brasil

El tránsito en la frontera seca mermó desde el cierre de los límites, pero efectivos misioneros, federales y vecinos coinciden que se trata de un lugar imposible de controlar. Hay reportes de que muchas personas siguen yendo a hacer compras y se registraron en Brasil incautaciones de vinos argentinos y cebollas de contrabando.

¿Pero cómo trabajan las fuerzas? Las 24 horas. La labor en la línea de frontera en Bernardo de Irigoyen está a cargo de Gendarmería Nacional, que instaló diez puestos fijos que van desde el barrio Tránsito Pesado, cercano al ingreso al ejido urbano, hasta el barrio Obrero. Cuatro kilómetros lineales que limitan con las localidades Dionísio Cerqueira (Santa Catarina) y Barracão (Paraná).

Los puestos fijos son de dos uniformados que hacen turnos de seis y ocho horas. Es decir, por cada puesto se necesitan seis gendarmes diarios. Además de los efectivos del Escuadrón 12, también colaboran la Unidad de Operaciones Especiales de Monte y todo se complementa patrullajes vehiculares.

En los puestos los efectivos se dividen la tarea. Uno queda fijo y el otro recorre la línea de frontera. Todos los trabajos son coordinados con la Policía de Misiones.

En San Antonio, en tanto, el trabajo de Gendarmería también consiste en patrullajes por los barrios que se encuentran al límite con Brasil.

En este contexto en los últimos días llegaron a la zona refuerzos desde Oberá, Eldorado y Puerto Iguazú. Se trata de 45 efectivos que se sumaron a los trabajos, aunque no todos se pueden instalar allí debido a la capacidad del escuadrón.

Hasta el momento tres personas argentinas fueron aprehendidas en infracciones que derivaron en causas penales, pero la cifra aumenta notablemente cuando se brasileños se trata: 47 en Bernardo de Irigoyen y 15 en San Antonio, todos expulsados hacia su país.

El martes, sin ir más lejos, fue detenido un ciudadano extranjero que ingresó a Irigoyen con su vehículo, pero fue interceptado de forma inmediata por los uniformados.

En Brasil  la cuarentena es bastante más laxa, ya que pueden abrir diferentes comercios y hasta shoppings. Más allá de eso, unos 80 efectivos del Ejército de ese país desembarcaron en la llamada “triple frontera seca” para reforzar la seguridad y patrullar el límite con Argentina.
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Canal 4 cumpliendo 25 años al Aire en Posadas, Misiones.
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