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Internan a beba de 10 meses con un cuadro de leishmaniasis visceral

Internan a beba de 10 meses con un cuadro de leishmaniasis visceral


Una beba de 10 meses del barrio Yacyretá, de Posadas, está internada en el Hospital Pediátrico Doctor Fernando Barreyro con un cuadro de leishmaniasis visceral. Luego de descartarse otras patologías como leucemia, se le practicó una punción de médula ósea y análisis de sangre que confirmaron la presencia del parásito.
Consultada por El Territorio, la jefa del Servicio de Infectología del nosocomio posadeño, Liliana Arce -una de las profesionales que atiende a la menor y que tiene investigaciones sobre esta enfermedad endémica-, precisó: “La niña consultó en dos o tres oportunidades por un cuadro febril que no mejoraba, se notaba que la pancita estaba hinchada. Llegó al Pediátrico y se le hizo un análisis de sangre y ahí se ve que todos los glóbulos blancos, rojos y las plaquetas estaban bajos, entonces se decide internarla en Hematología, pensando primero en una leucemia. Allí se le hizo una punción de médula ósea, se examinó, lo hizo la hematóloga, y se vio el parásito. O sea que el diagnóstico fue bien certero. Y después en la serología también le salió positivo”.
La infectóloga informó que la niña está respondiendo bien al tratamiento, sin embargo, la gravedad es la edad de la lactante. “También tiene agregado lo que se llama un síndrome hemofagocítico (SH), que quiere decir que los macrófagos, que son elementos de defensa, no solamente están actuando contra el parásito sino que están actuando contra los glóbulos rojos, blancos y las plaquetas propias del cuerpo. No están sabiendo distinguir y entonces tenemos ese problema, tenemos plaquetas bajas, con peligro de sangrado, glóbulos blancos bajos con peligro de infección, glóbulos rojos con anemia y a eso hay que compensarlo. Pero la nena está mejorando muchísimo, está con una medicación específica que hoy (por ayer) hizo cinco días de administración y se va a volver a hacer por un ciclo de cinco días más”.
En su entrevista con la familia, los profesionales de la salud indagaron sobre el contexto de la vivienda y obtuvieron un dato clave que hace a este tipo de patologías. “Esta niñita tiene el antecedente de hace un año de haber tenido un perro con leishmaniasis fallecido, así que ese dato es muy importante”, informó Arce y aclaró que la enfermedad se produce por la picadura de un flebótomo que es el Lutzomyia longipalpis. “Una vez que pica, después de seguir un ciclo dentro de su organismo, el flebótomo inyecta el parásito en la sangre de la gente. Y la gran mayoría de las personas con buenas defensas o que responden en cuanto a su inmunidad correctamente lo capturan en los capilares de la piel y de ahí no pasa a más. Ahora, cuando uno tiene una respuesta del sistema defensivo inadecuada, ese parásito pasa al torrente sanguíneo y hace afectaciones de todo el sistema linfático, por eso agranda el bazo, agranda el hígado, y por eso generalmente los pacientes tienen el abdomen prominente, por el agrandamiento de estos dos órganos”, aclaró.
Dado lo anterior, en una primera evaluación médica, el diagnóstico puede confundirse con la leucemia. “Al tener aumento de hígado y bazo y las series blancas, rojas y plaquetas bajas, se parece a una leucemia. Entonces ahí es importante el entrenamiento del hematólogo, para que cuando evalúa la médula ósea pueda ver este parásito, que se llama amastigote. Que es un muy característico y acá en la provincia tenemos expertos en ver los amastigotes y eso evita que la enfermedad vaya a la cronicidad, que ahí sí es grave y el paciente después fallece o de hemorragia o de infecciones”, expresó Arce.
Sobre el cuadro particular de la menor, dijo que es el primero del año en Pediatría y le avizoró un buen futuro. “Esta niñita va a tener una buena evolución, el tratamiento que se le está dando es una droga específica, no la común, porque tiene este síndrome fagocítico que hace que la enfermedad sea más grave y se hace la medicación durante cinco días, a veces diez, todo viendo siempre la evolución. Pero la evolución de ella es buena, está mejorando pero no llega todavía a tener las características para el alta”, destacó y expuso que durante 2018 hubo solo dos casos pediátricos de leishmaniasis visceral, la más grave luego de la mucosa y la cutánea.

Diagnóstico tardío
Por otra parte evidenció que la enfermedad se está comportando de manera estacionaria. “No hubo muchas diferencias en estos años”, dijo la infectóloga y añadió que de los pacientes que les tocó atender: “todos fueron diagnosticados muy tardíamente con varias consultas en atención primaria y llegando ya a un estado crónico que es el kala azar, cuando el paciente está muy comprometido en su salud. Esta niñita no fue tan así, gracias a Dios se pensó en una patología hematológica y como hay una experta que es la doctora Sandra Borchichi, detectó enseguida la leishmaniasis visceral y se la puso en tratamiento".
Consultado por este medio sobre qué medidas tomó la comuna al ser notificados del caso, el secretario de Salud municipal, Alejandro Martínez, detalló que se hizo un bloqueo sanitario en la zona donde vive la pequeña para así eliminar al vector y la colocación de trampas. 

Repelentes y tenencia responsable de mascotas

La médica Liliana Arce sostuvo que ahora es importante evitar nuevos casos de leishmaniasis, que puede llevar a la muerte si no se diagnostica a tiempo: “Es una enfermedad producida por un parásito que se encuentra como reservorio en los perros y que es transmitida por un vector que se llama Lutzomyia longipalpis, que es un flebótomo que se encuentra en los residuos orgánicos como la materia fecal de gallinas, las basuras”. 
“Los huevos son muy difíciles de detectar, no como el Aedes aegypti, que está en el agua. El vector que produce la leishmaniasis es el famoso carachai, el jején, que pica a altura baja, pica muy fuerte y generalmente lo hace en las últimas horas de la tardecita. El cuadro puede ser leve o grave, con aumento del hígado, del bazo, con sangrado, con infecciones recurrentes que acompañan a la enfermedad. Puede ser con disminución de los glóbulos blancos, rojos, plaquetas, que eso indica anemia, baja defensa y sangrado”, precisó.
Además habló de lo vital que es que quienes tienen mascotas las tengan cuidadas, con pipetas y controles veterinarios apropiados. “Tienen que tener una tenencia responsable, hacerles estudios de leishmania. Por ejemplo, el perro con leishmania tiene una seborrea, se le cae el pelo alrededor del hocico, en las orejas, tiene úlceras, adelgaza, tiene sangrados, crecimiento de las uñas. Entonces si uno tiene un animal con responsabilidad, lo lleva al veterinario y le hace el estudio. Porque también un perro sano puede tener leishmania, con pocos parásitos en sangre pero puede transmitir la enfermedad. Eso se ve más en los perros de raza. Tener al perro con controles permanente es lo ideal”, remarcó.
Hizo hincapié en los cuidados domiciliarios y peridomiciliarios que toda familia debe tener en sus hogares. “Hay que evitar las basuras, los frutos, guanos. Los frutos que se caen y se pudren, porque esta Lutzomyia longipalpis pone sus huevos ahí, en la sombra, en la zona de basura, donde hay frutos en descomposición o en gallineros, entonces, eso tenemos que hacer en nuestra casa. Y ponermos repelentes porque sabemos que el mosquito del dengue pica a la mañana y a la tarde y el de la leishmaniasis pica a la tardecita y hasta la noche. Así que los repelentes deben estar a la orden del día en los misioneros y concurrir al médico cuando tenemos fiebre de dos semanas y no nos están encontrando el diagnóstico”, sostuvo la profesional.
Insistió en que el médico “piense en esta enfermedad, que con una sola serología ya se puede saber y poner en tratamiento en forma oportuna para que no pase a la cronicidad y no pase a más gravedad, donde podemos tener mortalidad y morbilidad, es decir secuelas”. 
“Tenemos que seguir atentos porque el clima nuestro es favorecedor de todo esto y los cambios climáticos han hecho esto, los humanos han hecho que estas enfermedades vuelvan, así que lamentablemente esta enfermedad está en nuestra mascota, en nuestro amigo, que es el perro como intermediario entre el parásito, el flebótomo que pica y nosotros. En cada una de esas partes del ciclo tenemos que tratar de cortarlo”, agregó.
Dentro del ambiente urbano, el perro “es el reservorio potencial más importante a nivel urbano, porque no hay que olvidarse que en un ambiente silvestre existen otros reservorios y en los mismos ambientes urbanos hay otros potenciales como las comadrejas”, sostuvo el veterinario Octavio Estévez en una entrevista reciente con este matutino, al tiempo que recalcó que “el perro no es el enemigo, es una víctima más de la enfermedad”.
Por su parte, Cecilia Nevot, quien también es veterinaria y junto a Estévez investigan la enfermedad en perros, había afirmado: “Esta es una de las enfermedades de la pobreza (...) que siempre afectaron a un sector de la población y ahora empezaron a atacar ciudades y le puede pasar a cualquiera, no sólo a la gente pobre sino a la gente con buen poder adquisitivo. El vector no elige clases sociales, pero sí eligió venir a las ciudades”. 
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